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Peripecias en el Montessori

Preámbulo  Inscribirnos en la escuela en México fue para mi padre un evento de una significación que asombraba.  Andaba exultante- Desde muchos días antes de hacerlo, ya nos reunía y contaba lo fabuloso que había sido para él la experiencia de aprender cosas. Se esforzaba por inocularnos su entusiasmo relatando sus  días de clase  en Cumaná y sus consecuenciales idas a la playa.  Lo escuchábamos  temerosos y escépticos, no había playa cerca, y por lo que oíamos de nuestros pares, era un sitio macabro por naturaleza.  Su ímpetu inicial incluyó comprarnos unas libretas muy lujosas empastadas, para hacer énfasis en   llevar un diario donde anotáramos lo importante de cada día. Yo  ya escribía mucho por todos lados, robaba papel de carta— aquel casi transparente— que era el medio cotidiano de comunicarse  con el mundo. Mandaba cartas a la gente de mi propia casa. Narraba mis opiniones sobre los accidentes que veía. Ellos guardaron una q...

Terremotos, allanamientos

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Cada uno tiene  su memorial de aquella noche de síncope. Cada historia es única, no solo para quien la escucha narrar, sino para la  sorpresa del propio narrador  al escucharse  a sí mismo y  darse cuenta  de todo aquello de lo que fue protagonista. La mía también me sorprende a  mí mismo. Y  tiene un  largo prólogo.  Como para tantas otras infinitas  aventuras, su germen  está en el valle de los volcanes, la ciudad  de los Palacios. Mi primera experiencia geológica la tengo muy clara. Por cierto, es como una fotografía ampliada (en blanco y negro pues, mi memoria  aun no había evolucionado a  kodachrome).  Habitábamos un sencillo pero muy grato  segundo piso  en la Avenida  entonces  llamaba Melchor Ocampo, a no más de tres cuadras del sagrado Parque  de Chapultepec.  Era el año 1951. Y en una hora que me cuadra en la media mañana. Cada uno  en el apartamento, por su lado,...

Camino de Oriente

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    Quiero hablar de la carretera de Oriente y su conjuro. Lo que fue el camino a  la Tierra Prometida.  Desde la albufera de Uchire se siente el aleteo del dulce pájaro de la juventud.  La cercanía, el rescoldo de los amores primeros, jagüeyes, faldas largas, rostros sin maquillar. Llegar allá no era un fin sino un largo regocijo.  Mi indecible placer  de veloz manejar. Alternaba entre  atropellar mariposas y esquivar huecos, que siempre  se han dado con fecundidad  por esos rumbos.      La carretera en el mes de  julio se cubría de mariposas amarillo pálido, un amarillo limón fosforescente. Parecían exhaladas   por la  vegetación sedienta . Millones de pétalos ondulan y se estrellan con parabrisas y carrocerías. Un estrafalario suicidio colectivo, como los lemmings en sus migraciones  lo hacen en los riscos de Escandinavia.  La  espesura engendra flores que vuelan hasta enc...

Señores ¿Qué hago yo aquí? Discurso en la Plaza del Rectorado de la UCV, 2003

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Discurso en la Plaza del Rectorado de la UCV, en la marcha de la Comunidad Universitaria por la Salud el 4 de abril de 2003 Señores ¿Qué hago yo aquí?       Esa es la primera pregunta que me acosa, y que ustedes también deben estarse haciendo. Después de 25 años de discreta presencia en las aulas, ¿qué me ha empujado a treparme en esta tarima y a vociferar delante de tanta gente? Cómo he llegado a esta plaza tan expuesta ? No lo creerán Uds. Ni lo hubiera creído yo pero he decidido que es una pulsión bastante elemental la que me embarga : el ASCO con el que me levanto cada mañana desde hace 4 años.      El asco por la situación de postración de la salud, el abandono de la gente sufrida, la impunidad, la mescolanza impávida del nombre de Bolívar con todas las negociaciones sucias imaginables, el desprecio por la cultura y el arte, es decir, El ASCO MULTIDIMENSIONAL.      Creo que la palabra ASCO es la respuesta unificadora. El asc...

La Epopeya de mi radio

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Mi radio, 1956.     El 8 de octubre de 1956, un lunes. Serían las 5 de la tarde y ya el transporte del Colegio me había soltado en casa . (Viví 16 años en Colinas de Bello Monte, y para aquel día apenas habrían transcurrido 4 ó 5 meses de habernos mudado a ése, nuestro bendito primer hogar en Venezuela).      A aquella hora yo reverberaba con una tórrida ansiedad. El aparato de radio blanco que se ve en la foto, junto a mi lamparilla de noche, era el centro ceremonial. De tubos, Emerson para más señas , fiel reportero por muchos años del acontecer del mundo. Esa tarde repartía por mi cuarto las vibraciones del 5º juego de la Serie Mundial. Yo, un yankee ya inveterado, vibraba ante el choque con el enemigo natural, los Esquivadores (los temidos Dodgers).      Ya hacía dos años había iniciado la contienda personal con mi papá, quien me introdujo en el enrevesado lenguaje de lo que él llamaba “la pelota” usando un juego de mesa con tarjetas y dados. ...

Entrevista con Carolina Jaimes: Aquel niño tácito, hecho de pensamiento.

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Aquel niño tácito, hecho de pensamiento Luis Felipe Blanco se dedicó a la Pediatría porque percibió tempranamente la diferencia entre habitar el mundo de los niños y el crudo batallar de las salas de adultos. CAROLINA JAIMES BRANGER ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL 01/02/2020 09:09 pm      Es el sabio taciturno del que hablaba Andrés Eloy Blanco en el pórtico de su  Canto a los hijos : “seis años cuenta ahora mi charro turbulento, ocho mi niño tácito, mi sabio taciturno; aquél hice de chispa y éste de pensamiento”. Su padre estaría muy orgulloso de saber que se hizo pediatra, como su abuelo; que además escribe maravillosamente y hasta una novela tiene guardada en muchos cuadernos. Guarda el amor que tanto él como su madre le inculcaron por los libros, ha sido vertical en sus procederes y lleva la libertad como una antorcha. Luis Felipe Blanco recuerda el pasado, es lapidario con el presente y reflexiona sobre el futuro. Andrés Eloy Blanco con su esposa y el escritor Rómulo...