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1955

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Papá y yo en La Habana, abril 1949. Murcia, 21 de mayo de 2025 Milnovecientos cincuenta y cinco -Domina mi pensamiento como un obelisco. Es la frontera que separa dos reinos. Si me fuera dado vivir más de cien años, en 2055 empezaría mi nuevo siglo.  Era un niño que se debatía por conocer cuál era su tierra. Un niño que observaba. Observaba mucho más de lo que comprendía. Rodeado de interrogantes , no terminaba de apegarse a un lugar cuando escuchaba el temido “ nos mudamos” . Habíamos cambiado hasta de ciudad   Es en el mes de mayo de 1954 cuando mi padre ha visto una casa nueva en un fraccionamiento tan remoto de lo urbano que hasta un toro bravo campea silvestre y nos acorralaría a mi hermano y a mi un día, sitiados sobre una pirámide de 600 años de la que seríamos arqueólogos devotos; un lugar donde no existe teléfono y solo hay dos casas en varios kilómetros a la redonda . La casa es nuestra y ese día la vamos a habitar...

Peripecias en el Montessori

Preámbulo  Inscribirnos en la escuela en México fue para mi padre un evento de una significación que asombraba.  Andaba exultante- Desde muchos días antes de hacerlo, ya nos reunía y contaba lo fabuloso que había sido para él la experiencia de aprender cosas. Se esforzaba por inocularnos su entusiasmo relatando sus  días de clase  en Cumaná y sus consecuenciales idas a la playa.  Lo escuchábamos  temerosos y escépticos, no había playa cerca, y por lo que oíamos de nuestros pares, era un sitio macabro por naturaleza.  Su ímpetu inicial incluyó comprarnos unas libretas muy lujosas empastadas, para hacer énfasis en   llevar un diario donde anotáramos lo importante de cada día. Yo  ya escribía mucho por todos lados, robaba papel de carta— aquel casi transparente— que era el medio cotidiano de comunicarse  con el mundo. Mandaba cartas a la gente de mi propia casa. Narraba mis opiniones sobre los accidentes que veía. Ellos guardaron una q...

Terremotos, allanamientos

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Cada uno tiene  su memorial de aquella noche de síncope. Cada historia es única, no solo para quien la escucha narrar, sino para la  sorpresa del propio narrador  al escucharse  a sí mismo y  darse cuenta  de todo aquello de lo que fue protagonista. La mía también me sorprende a  mí mismo. Y  tiene un  largo prólogo.  Como para tantas otras infinitas  aventuras, su germen  está en el valle de los volcanes, la ciudad  de los Palacios. Mi primera experiencia geológica la tengo muy clara. Por cierto, es como una fotografía ampliada (en blanco y negro pues, mi memoria  aun no había evolucionado a  kodachrome).  Habitábamos un sencillo pero muy grato  segundo piso  en la Avenida  entonces  llamaba Melchor Ocampo, a no más de tres cuadras del sagrado Parque  de Chapultepec.  Era el año 1951. Y en una hora que me cuadra en la media mañana. Cada uno  en el apartamento, por su lado,...

La Epopeya de mi radio

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Mi radio, 1956.     El 8 de octubre de 1956, un lunes. Serían las 5 de la tarde y ya el transporte del Colegio me había soltado en casa . (Viví 16 años en Colinas de Bello Monte, y para aquel día apenas habrían transcurrido 4 ó 5 meses de habernos mudado a ése, nuestro bendito primer hogar en Venezuela).      A aquella hora yo reverberaba con una tórrida ansiedad. El aparato de radio blanco que se ve en la foto, junto a mi lamparilla de noche, era el centro ceremonial. De tubos, Emerson para más señas , fiel reportero por muchos años del acontecer del mundo. Esa tarde repartía por mi cuarto las vibraciones del 5º juego de la Serie Mundial. Yo, un yankee ya inveterado, vibraba ante el choque con el enemigo natural, los Esquivadores (los temidos Dodgers).      Ya hacía dos años había iniciado la contienda personal con mi papá, quien me introdujo en el enrevesado lenguaje de lo que él llamaba “la pelota” usando un juego de mesa con tarjetas y dados. ...

Entrevista con Carolina Jaimes: Aquel niño tácito, hecho de pensamiento.

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Aquel niño tácito, hecho de pensamiento Luis Felipe Blanco se dedicó a la Pediatría porque percibió tempranamente la diferencia entre habitar el mundo de los niños y el crudo batallar de las salas de adultos. CAROLINA JAIMES BRANGER ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL 01/02/2020 09:09 pm      Es el sabio taciturno del que hablaba Andrés Eloy Blanco en el pórtico de su  Canto a los hijos : “seis años cuenta ahora mi charro turbulento, ocho mi niño tácito, mi sabio taciturno; aquél hice de chispa y éste de pensamiento”. Su padre estaría muy orgulloso de saber que se hizo pediatra, como su abuelo; que además escribe maravillosamente y hasta una novela tiene guardada en muchos cuadernos. Guarda el amor que tanto él como su madre le inculcaron por los libros, ha sido vertical en sus procederes y lleva la libertad como una antorcha. Luis Felipe Blanco recuerda el pasado, es lapidario con el presente y reflexiona sobre el futuro. Andrés Eloy Blanco con su esposa y el escritor Rómulo...

Las Madres de mi casa

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  Ilustración de Elvira Gascón para la edición original de Giraluna.     ¿Puedo agregar algo en este Día de la Madre que no haya sido celebrado ya en palabras  sonoras y mayúsculas  contundentes?  Nací entre una casta de mujeres bravías que aprendieron hace más  de 100 años  a convivir con cárceles, confinamientos y destierros   de los hombres  de la familia. Ese nimbo  de historia y magia hizo desde muy temprano hacernos sentir al país    como una extensión de nuestro propio linaje.      Por eso forman parte de la historia contemporánea. Fueron protagonistas   de la lucha contra Gómez y su nombre figura señaladamente en la  Generación del 28, y se prolonga  por el resto del siglo. En especial   dos  de  estas  mujeres están incrustadas     con sobrados títulos  en el patrimonio espiritual de Venezuela.    ...

Discurso en la Cámara de Diputados del Estado de Michoacán. Homenaje a Andrés Eloy Blanco y entrega del libro El Hombre Cordial.

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Sr. Doctor Medardo Serna González Rector de la Ilustre Universidad de San Nicolás de Hidalgo. Sr Ing. Pascual Sigala Páez Diputado Presidente de la junta de coordinación política de la Cámara. Morelia, Michoacán, 12 de mayo de 2016.      Tal vez uno de los momentos más estremecedores experimentados en muchos años por nosotros, hijos y nietos de Andrés Eloy Blanco, es el que se desenvuelve allá, antigua Valladolid, y en nuestra ausencia. Tengan por seguro que la gratitud por el gesto de recordarle hoy desatará retumbos en nuestros corazones a miles de kilómetros y por decenas de años. En estas emocionadas palabras que el apreciado y magnánimo amigo Fernando Peña ha ofrecido leer hago un esfuerzo por condensar todo lo intenso y perdurable que la nación mexicana ha dejado en nosotros : Es un lugar común decir que es una tierra mágica: puedo afirmar que la experiencia desbordó los linderos de la más ambiciosa i...